Te explicaré en detalle el proceso completo de este caso real de un cliente, desde su inicio hasta su finalización.
Este cliente se puso en contacto con nosotros con el objetivo de renovar completamente su cocina, transformándola en un espacio más moderno y funcional. Sin embargo, sus principales preocupaciones eran el presupuesto disponible y las molestias que podrían generarle las obras.
Como se puede apreciar, la cocina presentaba un diseño algo anticuado, con mobiliario, paredes y suelos que requerían una actualización para adaptarse a un estilo más contemporáneo.
El objetivo de nuestro cliente era renovar completamente su cocina, incluyendo el cambio de muebles, encimera, paredes y suelo. Además, contaba con un área destinada a una mesa y sillas, donde deseaba eliminar las baldosas, pintar la pared y transformar el espacio en una nueva zona de confort.
Sin embargo, además del alto costo que implicaba la reforma, le preocupaba el inconveniente de no poder utilizar la cocina durante al menos dos semanas, así como la incomodidad generada por el polvo y los escombros en su hogar.
Aquí es donde intervenimos nosotros, ofreciéndole una solución más económica, sin necesidad de obras y con un proceso mucho más ágil: el revestimiento vinílico.
Todo el proceso de instalación del revestimiento vinílico se completó en solo tres días. A continuación, detallo cada paso:
Para los muebles, el cliente seleccionó distintas referencias de acabado: una para el exterior, laterales y zonas inferiores, y otra para los frontales. Siempre destaco la gran resistencia de este material, aunque en superficies como la encimera recomiendo un cuidado especial, ya que es una zona propensa a golpes y altas temperaturas. No obstante, una vez instalado, el acabado imita a la perfección el mármol real; solo al tocarlo y notar que no está frío se percibe que se trata de un revestimiento vinílico.
En cuanto a las paredes, el cliente deseaba una combinación de acabados: una completamente lisa y las restantes con la textura de las baldosas marcada. Para lograr la superficie lisa, primero se aplicó una pasta especial en las juntas, asegurando un acabado uniforme antes de colocar el vinilo.
Para el suelo, se optó por un revestimiento vinílico de la marca Gerflor, una elección ideal debido a su mayor grosor y resistencia. Antes de su instalación, fue necesario aplicar una pasta niveladora para garantizar una superficie completamente uniforme y evitar que las juntas de las baldosas se marcaran con el tiempo. El resultado final fue impecable, combinando estética y funcionalidad de manera excepcional.